(Rafael F Bermejo, Arquitectura y diseño.es, 19/03/25) – En este mercado de Cádiz lo antiguo y lo moderno se dan la mano. Entre otros arquitectos, hemos hablado con Carlos de Riaño, autor de su reforma en 2009. Queremos saber por qué merece la pena visitarlo
«Si visitara el Mercado de Abastos de Cádiz con un amigo le llevaría a disfrutar de los estupendos productos que ofrecen los minoristas: unas buenas tortillitas de camarones o unos chicharrones con buen aceite y limón, regados con una manzanilla de Sanlúcar muy fresquita, y, de paso, que se empape con la mayor discreción de la arquitectura callada que le rodea», cuenta el arquitecto Carlos de Riaño, autor de su impecable y discreta reforma en 2009.
Fundado a principios del siglo XIX, al Mercado Central de Abastos: un magnífico edificio de Juan Daura, arquitecto catalán nacido en Cabra del Campo, Tarragona, que, como apunta De Riaño, «desembarcó en Cádiz en 1837 como arquitecto municipal», han acudido generaciones de gaditanos, y miles de turistas, para adquirir esos productos de los que habla De Riaño. Paseando por él, se disfruta de una arquitectura que aúna los estilos modernista y neoclásico originales con el más moderno de la reforma de De Riaño, galardonado con el Premio Sánchez Esteve del Colegio Oficial de Arquitectos de Cádiz en 2012. «Efectivamente, el diálogo entre lo nuevo y lo antiguo es fundamental; sin olvidar que somos arquitectos contemporáneos educados en los principios del movimiento moderno del que tomamos la parte buena que tiene».
Una reforma acertada de lenguaje sencillo que encaja en Cádiz como un guante
«La propuesta de Carlos de Riaño es muy acertada por el carácter que asume respecto a la ciudad y al mercado original», dice el arquitecto Héctor Rivero Bajo, cofundador junto con Alberto Martínez García de la web Hidden Architecture, que pone en valor obras relativamente desconocidas de la arquitectura.
«Hace uso de un lenguaje y una materialidad sencilla, sin atributos, que sabe ceder el protagonismo al entorno que le rodea. En la intensidad de uso que alberga un programa como este, la intervención de Carlos de Riaño casi desaparece, siendo ocupada por los usuarios. Sin embargo, sabe interpretar muy bien las circulaciones y movimientos existentes e integrarlos en su propia estructura, así como favorecer la definición de un espacio abierto de una escala y condiciones ambientales muy agradables, gracias al acertado entendimiento del particular clima de Cádiz».