(Onda International, 28/03/25) – El cine contemporáneo vive un momento de efervescencia. Lejos de estar limitado por un solo estilo o tendencia, el panorama actual se caracteriza por su pluralidad, su constante búsqueda de nuevas formas narrativas y visuales, y su capacidad de dialogar con el tiempo que habitamos. Entre la superproducción y el cine independiente, entre la pantalla grande y las plataformas de streaming, el séptimo arte se reinventa constantemente.
Narrativas fragmentadas, tiempos líquidos
Una de las características más visibles del cine actual es el abandono progresivo de la estructura narrativa clásica. Películas como Everything Everywhere All at Once o The Zone of Interest rompen con la linealidad para ofrecer experiencias más sensoriales, fragmentadas, incluso caóticas, que reflejan el ritmo del mundo hiperconectado y ansioso en el que vivimos.
Una estética híbrida
Desde la estética del slow cinema de directores como Chloé Zhao o Apichatpong Weerasethakul hasta el maximalismo digital de cineastas como Baz Luhrmann o Wes Anderson, la cinematografía contemporánea mezcla formatos, juega con texturas, y desdibuja los límites entre lo documental, lo experimental y lo narrativo. La cámara ya no observa desde fuera: se convierte en un personaje más, subjetiva, inestable, sensible.
El poder del cine periférico
Otro rasgo destacado es el auge del cine que surge desde los márgenes: geografías no hegemónicas, voces diversas, identidades antes silenciadas. Las cinematografías africanas, del sudeste asiático o latinoamericanas están conquistando festivales y plataformas, ofreciendo miradas distintas sobre temas universales: migración, deseo, memoria, resistencia.
Streaming y democratización
Las plataformas como Netflix, MUBI, Filmin o Amazon Prime han transformado profundamente la industria. Por un lado, han facilitado el acceso a películas que antes eran casi imposibles de ver fuera del circuito de festivales. Por otro, han generado nuevas lógicas de producción, donde la inmediatez y el algoritmo conviven (no sin tensiones) con la autoría y la libertad creativa.
Un cine que pregunta más que responde
Lejos de ofrecer respuestas cerradas, muchas películas contemporáneas lanzan preguntas: sobre la identidad, el futuro, la tecnología, el sentido de comunidad. Cineastas como Yorgos Lanthimos, Céline Sciamma, Ruben Östlund o Ryūsuke Hamaguchi nos proponen mirar de frente lo incómodo, lo ambiguo, lo humano.
En definitiva, el cine de hoy es múltiple, inquieto y a veces desconcertante. Pero precisamente ahí reside su fuerza: en su capacidad de mutar, de abrir caminos, y de seguir preguntándonos, a través de la imagen y el sonido, quiénes somos en este tiempo convulso y fascinante.